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lunes, 28 de mayo de 2012

Ética del timo(análisis) en América

Ya comenté algo relacionado en un post anterior sobre los estrechos vínculos entre psicoanálisis y dictaduras europeas. Al respecto también se puede leer http://psiquiatriaforense.wordpress.com/psiquiatria-y-nazismo-prologo-de-juan-carlos-volnovich/. De este último texto, extenso, entresaco algunos párrafos que resultan de interés:
[...] Marie Langer publicó la denuncia que de Leao Cabernite hizo Helena Besserman Viana. En aquella época, Leao Cabernite era el Presidente de la Asociación Psicoanalítica de Río de Janeiro y era, además, el analista didáctico del candidato psicoanalista Amilcar Lobo Moreira, teniente de la policía militar y torturador al servicio de la dictadura brasilera. En su momento, junto a la denuncia [...], Marie Langer y Armando Bauleo enviaron copias de la misma a la I.P.A., a la Asociación Psicoanalítica Argentina y a la Sociedad Psicoanalítica de París.
Y aun más:
En el Congreso Internacional de Psicoanálisis de Jerusalén, 1977, el Dr Walter Briehl, de Los Angeles, propuso que la IPA se pronunciara públicamente contra la violación de los Derechos Humanos en la Argentina, pero la IPA jamás lo hizo. En general, ante el terrorismo de estado en América Latina, la IPA eligió el silencio y la prudencia.
La verdad es que ha sido toda una sorpresa, al investigar sobre la Asociación Psicoanalítica de Río de Janeiro, también llamada Sociedade Psicanalitica do Rio de Janeiro (SPRJ), aceptada en el seno de la Iglesia PsicoAnalítica (IPA) en 1955, encontrarme con que había sido fundada por Kemper Werner, del que ya hablamos en un post anterior, psicoanalista bien avenido con el régimen nacionalsocialista alemán y que se había declarado favorable a las tesis nacionalsocialistas. Miembro, primero de la Deutsche Psychoanalytische Gesellschaft (o Asociación Psicoanalítica Alemana) y después, ya bajo el régimen de Hitler, director del Instituto Alemán de Investigación Psicológica y Psicoterapia, en el que se integraron también otros numerosos psicoanalistas alemanes, puesto desde el que participó en la aplicación de la política de selección inaugurada por el Tercer Reich, que consistía en enviar a la muerte a los sujetos que presentaban "anomalías psíquicas".

A la derecha podemos ver una fotografía de Amilcar Lobo Moreira da Silva, médico, miembro de la SPRJ y candidato a psicoanalista bajo la supervisión de Leao Cabernite, por aquel entonces presidente de la SPRJ. La foto la he sacado de internet, espero que no sea otra persona con el mismo nombre.

El tema parece escocer en las delicadas pieles psicoanalíticas, si atendemos que no son una ni dos las páginas dedicadas a la empanadilla mental de Freud que se hacen eco de ello, para muestra, http://blogsdelagente.com/hagaalma/2012/04/22/en-america-del-sur/. Por otra parte, en el muy interesante blog de Michel Onfray (en http://onfray.over-blog.com/) podemos encontrar algunos artículos que no tienen desperdicio. Pongo a continuación la traducción del artículo que se puede leer en http://onfray.over-blog.com/article-une-note-de-lecture-de-jacques-van-rillaer-58753592.html que recoge un texto de Jacques Van Rillaer y que trata sobre todo de los regímenes totalitarios suramericanos y sus relación con el psicoanálisis. La traducción la hemos hecho a medias el señor Google y yo. Espero no haber cometido demasiadas pifias, creo que más o menos se puede leer. Para las notas a pie de página, remito al artículo original.



El psicoanálisis y la dictadura pueden hacer buena mezcla

Jacques Van Rillaer

¿Podemos creer a la Sra. Roudinesco cuando escribe: "La enseñanza y la práctica del psicoanálisis fue prohibida en todas partes y siempre por todos los poderes dictatoriales [...] Varios representantes [del psicoanálisis] fueron perseguidos, asesinados, torturados, debido a sus ideas"? [1]

La Sra. Roudinesco con mucho gusto da referencias, excepto por supuesto cuando fantasea. En el artículo en el que hizo las declaraciones anteriores, no proporciona ni un solo nombre de un psicoanalista exterminado o torturado por sus ideas psicoanalíticas. Sería difícil de encontrar.

Al usar las palabras "en todas partes" y "siempre" para hablar de las dictaduras, la Sra. Roudinesco olvida o ignora lo que escribió cinco años antes: "Las dictaduras militares no han impedido la expansión del psicoanálisis en América Latina (especialmente Brasil y Argentina)" [2]. De hecho, el psicoanálisis sobrevivió en la Alemania nazi por arianizante. Michel Onfray recordó algunos hechos básicos acerca de esto [3]. Podemos aprender acerca de los detalles en varias publicaciones, incluyendo el trabajo de Geoffrey Cocks Psychotherapy in the Third Reich (Transaction publishers, 1997, 2 nd ed., 461 p.), traducido al francés dentro de una colección freudiana (La psychothérapie sous le III° Reich. L'institut Göring. Les Belles Lettres, Coll. Confluents psychanalytiques, 1987).

En Argentina, durante los períodos de dictadura, el psicoanálisis no sólo ha sido tolerado, sino que incluso estuvo al servicio del poder. Esto es lo que muestra claramente el impresionante trabajo de un historiador argentino, Mariano Plotkin, Doctor en Historia por la Universidad de Berkeley. El libro fue publicado en inglés por la Universidad de Stanford y fue recientemente traducido al francés bajo el título de Histoire de la psychanalyse en Argentine. Une réussite singulière, publicado por CampagnePremière, producido por la Sociedad para el Psicoanálisis Freudiano (2010, 370 páginas).

Plotkin comienza examinando las condiciones para la recepción del pensamiento de Freud en la Argentina. Antes de la introducción del análisis freudiano, los argentinos ya tenían una pasión por los sueños, la hipnosis, las cuestiones sexuales y la psicoterapia. El freudismo se les apareció como la respuesta "científica" y moderna a esos intereses. Los psiquiatras lo adoptaron sin muchas reticencias.

Plotkin a continuación presenta la historia del movimiento psicoanalítico argentino. La primera asociación fue creada en 1939 por Juan Beltrán, profesor en la Academia Militar y la Universidad de Buenos Aires. Beltrán era "afín a los grupos de derecha católica y los militares antidemocráticos. [...] Él vio el psicoanálisis como una herramienta educativa para mantener el orden social"(p. 63s).

La primera asociación que fue reconocida por la International Psychoanalytical Association (IPA) fue creada en 1942: la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). Entre sus fundadores, una mujer jugó un papel central: Maria Langer. Nacida en Viena en una familia burguesa, se convirtió en médico y analista freudiana. En 1934, Freud prohibió a los miembros de la Asociación Vienesa de Psicoanálisis (AVP) formar parte de organizaciones ilegales, especialmente el Partido Comunista. Incluso prohibió analizar a los miembros de estas organizaciones. Pero Maria Langer estaba inscrita en el Partido Comunista. Ante la amenaza de la AVP de hacer pública su afiliación política, se fue a España, donde ejerció la medicina en el ejército republicano [4]. A continuación, pasó a la Argentina, donde cambió el activismo político para el activismo psicoanalítico, regresando a su compromiso político en los años 60. En 1971, dio origen a la división de la APA: los dirigentes de la Asociación se negaron a publicar en la revista de la APA uno de sus artículos sobre la relación entre el psicoanálisis y la revolución social, lo que llevó a la fundación de un grupo disidente no reconocido por la Asociación internacional (IPA). El espíritu de mayo de 1968 había estallado en la APA.

Plotkin analiza en detalle la relación cambiante entre los psiquiatras y los psicólogos en la Argentina. Se muestra cómo, durante casi 40 años, los psiquiatras hicieron todo lo posible para que el psicoanálisis no pudiera ser practicado sino por los médicos, con algunas excepciones, especialmente sus esposas. Durante décadas, la educación universitaria en psicología ha sido llevada a cabo en gran parte por miembros de la Asociación Psicoanalítica Argentina, oponiéndose tercamente a la práctica de las curaciones por personal no médico, pero haciendo todo lo posible para alentar a los futuros psicólogos a adoptar la teoría psicoanalítica y llevar a cabo un análisis didáctico con los miembros de la APA (sus honorarios son "astronómicos", dice Plotkin p. 252).

Plotkin dedica más páginas a las relaciones de los psicoanalistas con el poder político. Muestra que los regímenes militares argentinos han perseguido a los trabajadores, activistas políticos, profesores, estudiantes, [5] , sociólogos y psicólogos, psicoanalistas, pero muy pocos: sólo aquellos que estaban comprometidos políticamente. Por otra parte, Plotkin escribe que "la difusión masiva del psicoanálisis se produjo precisamente durante los años 1960 y 1970, mientras el país fue gobernado por dictaduras militares o regímenes democráticos débiles, que limitaban las libertades civiles" (p. 353).

En 1976, durante la dictadura militar, una nueva asociación psicoanalítica fue fundada: la Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires. Sus miembros eran disidentes de la Asociación Psicoanalítica Argentina, que se opuso a la facilitación del acceso al título de didacta y que quería seguir siendo kleiniana rigurosa [6].

Los militares nunca se mezclaron con la organización de las instituciones psicoanalíticas. Incluso financiaron la organización de Congreso Latinoamericano de Psicoanálisis en 1976. "Las autoridades militares habían adoptado algunos elementos del discurso psicoanalítico: los que estaban defendiendo, en concreto, los analistas más conservadores. Esta apropiación fue posible porque los dos discursos se unieron en ciertos temas. La familia ocupa un lugar central en la retórica del régimen. Según las autoridades militares, el país podía ser vacunado contra la "infección subversiva" si la familia había llegado a apoyarse firmemente en los valores de la jerarquía, la disciplina y la autoridad. [...] Las categorías de análisis que fueron utilizadas por algunos psicólogos y criminólogos progresistas para explicar la delincuencia juvenil fueron utilizadas por los militares para dar cuenta de la "subversión". Los padres deben "hablar" con sus hijos, cuidar de sí mismos, prestar apoyo psicológico en situaciones críticas, lo que efectivamente les preserva de la tentación subversiva "(p. 348s).

Los psicoanalistas no han dudado en echar una mano a los generales. Por ejemplo, Arnaldo Rascovsky, miembro fundador de la Asociación Psicoanalítica Argentina, desarrolló la idea en los medios de comunicación de que "el terrorismo (un término que, en su boca, significaba la subversión de izquierda) era una enfermedad mental, en la misma categoría que la psicosis, la neurosis, la adicción al tabaco y las drogas, todo lo cual respondió a una sola causa: la crisis de la familia tradicional "(p. 350).

La gran mayoría de los psicoanalistas se atrincheraron detrás de la "neutralidad analítica" y se mantuvieron confinados en sus oficinas. Ellos sentían que la cura es un espacio donde las preguntas se pueden resolver en privado. "Incluso compartían la idea de que su misión era ayudar a los pacientes a adaptarse al medio ambiente en que vivían, y consideraban que el pronunciarse sobre la calidad de ese entorno - y, a fortiori, el cambio - no era su responsabilidad "(p. 352).

Conclusión de Plotkin: podemos interpretar el freudismo como una teoría que desafía el orden social pero está claro que "el desarrollo histórico del psicoanálisis en el mundo muestra que se puede manipular en una variedad de propósitos. Se puede integrar en la cultura dominante, o ayudar a definir lo que no puede ser cuestionada. En otros contextos, el psicoanálisis se ha utilizado para legitimar los negocios colonialistas. Lejos de desafiar a los valores sociales establecidos, algunas formas de la práctica psicoanalítica pueden fortalecer o ofrecer nuevas formas de canalizarlas, lo que los generales del Proceso se han apresurado a entender "(p. 353).

miércoles, 11 de abril de 2012

Psicoanálisis y otros pensamientos totalitarios

La verdad es que siempre me ha llamado la atención la manera en la que el psicoanálisis siempre está con el sol que más calienta. En nuestra época, se presenta como perseguido por el pensamiento único, adalid de la liberación sexual y paradigma del relativismo científico, así de alegremente, como si la gente no tuviera memoria. Sin embargo, tengo la impresión de que a poco que cambiaran las circunstancias, el psicoanálisis encontraría los argumentos necesarios para acomodarse oportunamente a las mismas, todo con tal de no perder el negocio. Desde luego, no sabía que Freud le envió una copia de unos de sus libros a Benitto Mussolini con la siguiente dedicatoria:

A Benito Mussolini, con el cortés saludo de un anciano que reconoce en el soberano al héroe cultural.

Sigmund Freud

Viena, 26 de Abril de 1933.

Igualmente llama la atención que pese a la moto que nos quieren vender los adeptos de este credo, el psicoanálisis no fuera prohibido bajo el régimen nazi alemán, sino antes al contrario: desde la subida al poder de Hitler en 1933, el psicoanálisis sobrevivió y colaboró servil con el régimen. Todo cobra más sentido si nos situamos en el pensamiento del "todo vale", en el que después de todo, los nazis podían ganar la guerra y no era cuestión de enemistarse con ellos, no fuese que luego hubiera que hacer buenos negocios con ellos. Los felices feligreses afirman sin problemas que Freud fue perseguido "en su condición de judío y fundador de la escuela psicoanalítica", y se quedan más anchos que largos, sin embargo solo es cierto lo primero, el régimen nazi era antisemita, no anti-pseudociencia.

En 1933 la ley de "arianización" de las sociedades científicas establecía que ningún judío podía ocupar cargos directivos en dichas sociedades. Matthias H. Goering, un capitoste nazi y psiquiatra favorable a las tesis de Adler (otro psicoanalista defenestrado por apartarse del credo oficial freudiano, como les pasara también Reich o Jung) se ocupó de ello, y lejos de rechazar la fábula mentalista de Freud, emprendió acciones para la "nazificación" formal de la doctrina freudiana, eliminando de ella lo que consideraba "espíritu judío"; puso en marcha su programa de "arianización del psicoanálisis", que preveía la exclusión de los judíos en las organizaciones psicoanalíticas y la modificación del vocabulario de la doctrina, para lo que contó con la colaboración de psicoanalistas (no judíos). Este último punto es importante en tanto da lugar a una diferenciación que es habitualmente omitida: el antisemitismo nazi actuó contra muchos psicoanalistas judeo-alemanes, pero no por ser psicoanalistas, sino por ser judíos. El programa de "arianización" del psicoanálisis fue realizado progresivamente con la colaboración de psicoanalistas de todas las tendencias: junguianos, freudianos, adlerianos, etcétera. Entre los cambios terminológicos, se impuso la denominación "terapia psíquica de gran profundidad y larga duración" o "psicología profunda" a cambio de los tradicionales "psicoanálisis" o "análisis didáctico".

Hay que decir que esta situación con respecto al psicoanálisis no era exclusiva de Alemania. Édouard Pichon, cofundador de la primera y más antigua asociación psicoanalítica francesa, la Société psychanalytique de Paris, creada en 1926, era por la misma época a la vez psicoanalista y miembro de Action Française, un movimiento de extrema derecha antisemita, a cuyas reuniones acudiría también Jacques Lacan. Pichon, como otros muchos del psicoanálisis francés de la época, buscaba crear una versión del psicoanálisis depurada de sus orígenes judíos. Los psicoanalistas franceses eligieron con este propósito la misma vía que los alemanes: renombrar los conceptos originales, incluyendo la "escotomización", la "captatividad", la "oblatividad", la "esquiznoia" y "la résultante vitale".

Volviendo a Alemania, el impresentable de Ernest Jones, presidente de la IPA, aceptó esa política, y en 1935 presidió oficialmente la sesión de la Deutsche Psychoanalytische Gesellschaft (Asociación Psicoanalítica Alemana), en la cual se obligó a renunciar a los miembros judíos.

En 1936 el psicoanálisis era tan aceptado por el régimen nazi que se creó el Deutsche Institut für Psychologische Forschung (Instituto de Investigación en Psicología y Psicoterapia Alemán), bajo la dirección del ya citado Mathias H. Goering, primo del Jefe de Aviación, Jefe del Reichstag y eventual sucesor de Hitler, el Mariscal Herrman Goering, quedando los psicoanalistas en el llamado “Grupo de Trabajo A” y siendo la dirección internacional del instituto por un tiempo, asumida por Karl Gustav Jung. En 1936 el relator de asuntos universitarios del partido nazi en Berlín dejó claro que él no cuestionaba el psicoanálisis, sino el hecho de que éste fuera ejercido por judíos. Entre 1936 y 1938 Viktor Frankl, otro notable de la causa psicoanalítica, fue invitado a dictar cuatro seminarios en el Instituto de Goering.

A la derecha, una fotografía de Freud en su estudio de Viena en 1937.

En 1938 Alemania invadió Austria y empezó formalmente la Segunda Guerra Mundial, con lo que las tensiones políticas y sociales se agudizaron. Freud, inteligentemente, se autoexilió en Londres. Distintos personajes destacados del culto freudista intervinieron para que ello se llevara a efecto, sin embargo, fue Anton Sauerwald, un renombrado nazi, quien firmó el visado y sacó a la familia Freud de Viena debido a la admiración que sentía por su trabajo.

Si bien la Deutsche Psychoanalytische Gesellschaft se disolvió en 1938, los principales líderes psicoanalistas (tras la expulsión de los miembros judíos), siguieron trabajando con el respaldo del Instituto de Goering hasta el final de la guerra. Félix Boehm se encargaba del "tratamiento" de homosexuales de la Wehrmacht y de la Luftwaffe y Werner Kemper (quien más tarde se iría a Brasil a seguir fundando asociaciones psicoanalíticas) de la "selección" de los neuróticos de guerra. Otros psicoanalistas bien avenidos con el régimen fueron Karl Müller-Braunschweig y Harald Schultz-Hencke. El ya citado Karl Gustav Jung, uno de los psicoanalistas que, como Reich o Lacan, posteriormente crearía su propia sectecilla escindida de la freudiana, afirmaba:

“El inconsciente ario... contiene gérmenes creativos de un futuro aún muy prometedor...la raza judía tiene según mi experiencia un Inconsciente, que poco se puede comparar con el ario...El inconsciente ario tiene un mayor potencial que el judío...a mi modo de ver ha sido un error de la psicología médica utilizar categorías judías, que ni siquiera son atribuibles a todos los judíos, a eslavos o germanos cristianos. A través de ello ha condenado el preciado secreto del alma germana, su alma creadora e intuitiva al lodo de un modo infantil y banal, mientras mi previsora voz fue durante decenios sospechosa de antisemitismo. Esta sospecha provino de Freud. El no conocía el alma germana...¿Dónde estaba su fuerza (la del alma germana) y empuje cuando aún no había nacionalsocialismo? Estaba escondida en esa alma germana, en su profunda base que es todo menos el estercolero de los deseos infantiles no realizados y los resentimientos familiares irresueltos...”


Félix Boehm, así como Karl Müller-Braunschweig o Harald Schultz-Hencke, y como la mayoría de los psicoanalistas metidos en harina durante este período fueron nuevamente admitidos en la Asociación Internacional de Psicoanálisis entre 1947 y 1953, porque, total, aquí no ha pasado nada y pelillos a la mar. Pero mientras tanto, basta con leer cualquier panfleto psicoanalista para encontrarnos con que, en la Alemania nazi, "Todo lo relacionado con el psicoanálisis y la figura de su creador, Sigmund Freud, era motivo de persecución", "el nazismo incorporó en su programa la destrucción radical del psicoanálisis" y demás manipulaciones de los hechos. De hecho, no hace falta buscar mucho para, pese al oportunismo que se desprende de todo lo dicho hasta ahora, encontrarnos con alguna afirmación en sentido contrario: que el nazismo se quiso apropiar del psicoanálisis por la "evidente e indiscutible" utilidad de sus "descubrimientos". Miles de personas fueron perseguidas y asesinadas, miles de ellos por el hecho de tener ascendencia judía. Unos puede que, además, fueran psicoanalistas, y otros, miembros de la junta vecinal de su barrio, pero no fue por esto último por lo que les persiguieron. Son terribles estas muertes y es canalla y repugnante pretender instrumentalizarlas para presentar el timo del psicoanálisis como una "ciencia" perseguida por los autoritarismos.

Por supuesto, no todos los psicoanalistas eran así de "flexibles", otros iban mucho más allá, para muestra, léase sobre Rudolf Von Urbantschitsch en http://andreaestrada.academia.edu/MauroVallejo/Papers/1517872/Psicoanalisis_y_eugenesia_Apuntes_para_una_historia_olvidada._El_ejemplo_de_Rudolf_von_Urbantschitsch