- Terapia orgónica (de Reich): entre 4'92 y 4'97
- Terapia primal (de Janov): entre 4'51 y 4'61
- Teoría psicoanalítica del autismo (de Bettelheim): entre 3'94 y 4'01
- Programación Neuro-Lingüística: entre 3'57 y 3'87
- Terapia sandplay (de Jung): entre 3'49 y 3'69
- Terapia con análisis de los sueños (de Freud): entre 3'65 y 3'67
- Terapia para la envidia del pene (de Freud): entre 3'62 y 3'50
- Psicoanálisis clásico para los síntomas psiquiátricos (de Freud): entre 3'22 y 3'10
- Psicodrama (de Moreno): entre 2'95 y 2'93
- EMDR (de Shapiro): entre 2'88 y 3'06
Blog dedicado a las muchas pseudopsicologías
que ha producido la capacidad humana para la
estaFa (con F de Freud, de Fe y de Fraude, valga la redundancia)
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lunes, 21 de mayo de 2012
Encuesta Delphi de 2006
En 2006 la American Psychological Association,
una APA que muchos ignorantes confunden con la APA que publica los
manuales psiquiátricos DSM empleados en muchas áreas de Salud Mental
(la American Psychiatric Association),
publicó una encuesta para conocer cuáles eran las terapias más
desacreditadas entre los profesionales de la Psicología Clínica.
Se puede consultar en http://www.omnibehavioralhealth.com/pdf/delphi_poll.pdf
Esta encuesta empleaba el llamado método Delphi y de ella podemos
extraer algunas conclusiones interesantes. Del total de psicólogos
consultados, solo un 7% profesaba una orientación
psicodinámica/psicoanalítica, que ya es mucho. Empleando una escala
Likert clásica, se puntuaron del 1 al 5 el grado de descrédito de
algunas terapias (1= no del todo desacreditada, 3= posiblemente
desacreditada, 5= totalmente desacreditada), obteniendo como medias de
interés:
domingo, 1 de abril de 2012
Lacan, el charlacán
En esta larga serie de post sobre pseudopsicología, omitir al menos un artículo completo dedicado a Lacan es algo que no podía durar. Aunque frente a Freud se alzan los partidarios de la investigación científica y los críticos con las pseudociencias, a Lacan le llueven los palos también desde sus propias filas, por lo que a estas alturas, si siguiera vivo debería tener los huesos de goma. Lacan es un caso no tan singular dentro del mundo de fantasía de los psicoanalistas como muchos de sus admiradores afirman y difunden a cuantas orejas de oveja les quieran oír o incluso escuchar. Otros antes de él, como Adler, Reich o Jung, estuvieron en la misma situación, siendo atacados por el establishment freudiano hasta cansarse.
El motivo de esta guerra fraticida entre charlatanes se debe entre otras cosas a que Lacan había sabido leer correctamente las obras de Freud, y no ningún otro de los adeptos. Él, solo él y nadie más que él. Y claro, eso pica. Circuló mucho por Internet también unas afirmaciones de Lacan que igual están relacionadas, sobre la práctica de la "terapia" psicoanalítica:
"Nuestra práctica es una estafa, fanfarronear, hacer pestañear a la gente, deslumbrarla con palabras rebuscadas... Desde el punto de vista ético es insostenible nuestra profesión; es por eso que me enferma, porque tengo un Superyó como todo el mundo... De lo que se trata es de saber si Freud es, sí o no, un acontecimiento histórico. Yo creo que fracasó en lo que quería hacer. Le pasó como a mí, en poco tiempo a todo el mundo el psicoanálisis le importará un carajo."
Esto lo dijo en una conferencia pronunciada en Bruselas el 26 de febrero de 1977 y publicada en "Le Nouvel Observateur", Edición Número 880, Página 88. Y eso que él era un incondicional del timoanálisis, pero por lo visto se sentía tan aupado por sus devotos incondicionales que consideró que podía permitirse confesiones semejantes, después de todo el nivel de dependencia de sus seguidores con respecto a él era (es) tal que aunque se explayara insultándoles, ahí habrían seguido, discutiendo sobre el verdadero y oculto (solo para iniciados) sentido de sus palabras. En cualquier caso al resto de los obispos de la Iglesia no les gustó el que después de tanto tiempo creando la parafernalia psicoanalítica, llegara él y les dejara con el culo al aire solo por su exceso de iluminación.
Puede leerse algo más sobre el tema en http://hipotesis-carolus.blogspot.com.es/2007/04/lacan-o-la-virtud-de-una-estafa-que-no.html
Con ocasión de su fallecimiento en 1981, Carlos Castilla del Pino, médico psiquiatra, director del Hospital Psiquiátrico de Córdoba, y como se deduce del texto completo, disponible en http://elpais.com/diario/1981/09/16/cultura/369439203_850215.html, no un particularmente radical crítico del freudismo, publicó un texto en el diario El País del 16 de septiembre de 1981 del que extraigo algunas citas:
Jacques Lacan ha muerto oportunamente, cuando majaderos que hasta hace unos meses, no podían ni estornudar sin decir ¡Lacan!, dejaban ya de citarle para así mantener el tipo intelectual que conviene en la Francia de 1981. Desfasados respecto de ella, comenzará a ocurrir en España, Argentina (o, mejor, entre los argentinos de España), México, etcétera, cuando se enteren. En Italia, más listos y más al día, la descitación se inició incluso antes que en la propia Francia. Por lo demás, no es este un hecho inusual. ¿Qué ha sido de Sartre?, ¿qué de Levi-Strauss?, ¿qué de Althusser? O, más recientemente, ¿qué de Deleuze y Guatari, los cuales, al decir de su momento (no más de hace seis años), habían escrito «lo más importante después de Freud»?
Otras citas en las que considero agudas y acertadas las observaciones de Castilla del Pino sobre Lacan y los lacanianos, serían:
El inicial declive que Lacan sufría, como su opuesto, el clímax penúltimo en la Europa de la bobería, es ante todo un hecho social a interpretar. Sin ninguna relación con la descomposición de L’Ecole, sino con algo mucho más complejo -la actual conversión del producto cultural en manufactura- y más simple por otra, la utilización en masa del producto cultural en símbolo de situación. Las manufacturas Lacan se han vendido, pero que muy bien, por habilidosos que envidiarían agentes de Tarrasa o Sabadell, por pragmáticos de toda laya, titulados como el-que-sabe-loque-Lacan-quiere-decir-cuandohabla, bajo supuestos nihil obstat que el propio Lacan parecía repartir. El dinero dejó de ser significante metafórico de la mierda para irse derecha, valiente y literalmente a él.
Lacan no estuvo exento ni mucho menos de responsabilidad en esto que acaeció y de lo cual comienza a ser víctima. Se constituyó en la Esfinge, en aquel que sabía del lenguaje del inconsciente porque hablaba el inconsciente como el francés, y naturalmente precisaba de mediadores e intérpretes para el resto de los humanos. El lenguaje de los lacanianos -el charlacaneo de Mario Bunge, el lacanear que, como verbo de la primera conjugación, introdujo el que esto escribe -era divertido: todo podía ser dicho porque nada era, como en el peor galimatías en que a veces nos sume Hegel.
Sobra decir que, tras ser publicado ese texto en el períodico, se le lanzaron a la yugular en un decir ¡Lacan! multitud de seguidores de la causa lacanista.
Lacan es también recordado por ser uno de los protagonistas, junto su discípula, Kristeva, del libro Imposturas intelectuales (1997) de Alan Sokal y Jean Bricmont. Analizan estos autores principalmente el burdo e indigerible intento de Lacan de mezclar matemáticas y psicoanálisis (es famoso su "cálculo" según el cual equipara en funciones el órgano eréctil masculino a la raíz cuadrada de menos 1, ¡ahí es nada!), pero Sokal y Bricmont demuestran que Lacan emplea analogías entre ambas materias, el psicoanálisis y las matemáticas, de una forma totalmente arbitraria y gratuíta, al objeto de dotar a su pseupsicología de un ropaje científico. Puro misticismo laico. Y los habitualmente fanatizados lectores de Lacan, que ni idea tienen de ciencia, ni ganas, que para eso son psicoanalistas, tragan sin rechistar.
domingo, 11 de marzo de 2012
Santa Anna, la Sagrada Virgen de Viena
Vamos con las astillas del palo. Bien pronto apuntaba la Iglesia Psico-Analítica (IPA) a un conflicto entre la dedocracia y el establecimiento de una dinastía de jerifaltes basada en lazos de sangre, pero no pudo ser esto segundo. Al nunca suficientemente loado y alabado Sigmund Freud, El Grande, le siguió su sexta hija, Anna Freud, como Papisa a la cabeza de la Iglesia. Pero ahí acabó la cosa. ¿Cómo pudo ocurrir tamaña tragedia?Apesadumbrado y perdido, he buscado las respuestas en un documental de la BBC, The Century of the Self, de cuatro entregas. El documental recoge el testimonio de un nieto de Dorothy Burlingham, quien tiene un papel importante en esta historia.
Empecemos por el principio, para entender la génesis del asunto. Un primer testimonio singular lo encontramos en el episodio 3, donde aparece una de las hijas de Wilhelm Reich (el cazador de OVNIs), Lore Reich Rubin, hablando sobre el agrio enfrentamiento entre su padre y Anna Freud en la década de 1930: "Mi padre pensaba que deberías liberar la libido [se refiere a una misteriosa "energía sexual" la cual es dogma de fe en la religión psicoanalítica] y tener libertad. Y él desarrolló una teoría en la que la neurosis se debía a la carencia de un buen orgasmo o de cualquier orgasmo. Y eso es,... Anna Freud, ya sabe, es virgen, quiero decir que eso es muy importante, porque ella nunca tuvo relaciones sexuales con un hombre y aquí estaba este hombre predicando que el camino hacia la salud es mediante el orgasmo y aquí estaba esta mujer que había sido analizada por su padre porque se masturbaba. Así que aquí tenemos a esta mujer que era realmente contraria a la sexualidad y aquí está este hombre que predicaba la libertad sexual. Quiero decir, estaban destinados a enfrentarse." Este dato es singular, sin duda. En el artículo sobre nuestra Santa Anna en Wikipedia, queda recogido que nunca tuvo relación de pareja conocida, ni amantes ni perrito que le ladre (bueno, perrito sí, vale). Tuvo pretendientes, casi todos ellos adeptos del psicoanálisis, que sin duda veían en ella un buen partido dada su familia, pero todos fueron rechazados, unos por ella y otros por su padre. Por su parte cita que desde 1918 (con 23 años) hasta 1922 estuvo en "psicoterapia" con su superpadre "con una frecuencia de seis sesiones semanales. Freud centró este análisis en las fantasías y ensueños de flagelación como inhibidores del trabajo intelectual." No sabemos si es la misma tanda "psicoterapéutica" aludida por Reich (hija) u otra. En cualquier caso parece que ante los libidinosos deseos de su hija, la misma fue sometida a análisis, lavado, centrifugado y aclarado cerebral por parte de superpapá, y claro está, después de semejante "amonestación", a la pobre no debían quedarle muchas ganas de ponerse un dedo encima para los restos.
Esto me trae a la memoria el ya famoso affaire de Freud (padre) con Minna Bernays, la hermana de su mujer, Martha Bernays. El primero que dio noticia de tal triángulo amoroso fue según mis datos Jung, el amado delfín, siendo según él uno de sus motivos para romper con el Maestro. Con posterioridad el tema ha sido tratado y estudiado de manera repetida, y Onfray en su reciente ensayo (El crepúsculo de un ídolo. La fábula freudiana, 2010) lo da finalmente por cierto. Esto viene a que la puritana obsesión con Anna quizá sea en resarcimiento con aquello (una interpretación muy freudiana, seguro que gusta, el que no haya pruebas da igual, después de todo estamos hablando de psicoanálisis y psicoanalistas). También tiene relación la legión de bocachanclas que cantan las glorias del psicoanálisis como "absolutamente determinante" en la liberalización del sexo del siglo XX. Lo cual a su vez tiene relación con Dorothy Burlingham, antes citada. Esta mujer empezó a recurrir a Anna Freud como psicoanalista en su juventud, sometiendo también al mismo suplicio irracional a sus hijos. Terminó viviendo con ella el resto de su vida, lo que ha dado lugar a pensar que siendo amigas tan "amigas", igual había alguna relación romántico-sexual entre ambas, pero, ¡vade retro, sexo!, la buena de Anna se encargó siempre de negarlo. Su sexualidad estaba tan, tan liberada gracias al psicoanálisis, que se había ido de viaje dejándola a ella en casa. Aunque todo tiene su lado bueno: es muy probable que una de las razones para negar esa relación fuera la posibilidad de que su padre saliera de la tumba, estremecido por los nefandos pecados confesos de su hija y la sometiera de nuevo a su salvífica "terapia". Así que hemos de agradecerle a Anna que el Maestro siga criando malvas. Como dijera Fonollosa, el poeta, "...tras consumida mi ración de este guiso indigerible. Otra vez no. Una vez ya es demasiado."
Pero esta historia es también la de otro de los grandes éxitos de la familia Freud. Anna tuvo bajo "terapia" a Bob y Mabbie, dos hijos de Dorothy. Con resultados espectaculares, por supuesto. El nieto de Dorothy Burlingham, e hijo de Bob, Michael Burlingham, al que aludíamos al principio del post hace su aportación en el episodio 2: "En el caso de mi padre,... ellos estaban preocupados de que fuera homosexual de modo que gran parte de sus esfuerzos iban dirigidos a prevenir o evitar que mi padre llegara a ser homosexual. Si lo podría haber sido, o era... es desconocido para mí". Continuaron en terapia en su vida adulta, siendo ejemplos del poder de la Santa Virgen de Viena y su aliado, el Sagrado Psicoanálisis. Dos personas moldeadas desde la infancia y supervisadas de acuerdo con las teorías de un cuento de hadas. Todo un éxito. Los matrimonios de ambos se fueron a pique. Bob se había convertido en un alcohólico y Mabbie estaba cada vez perturbada. Prosigue el nieto: "El problema era que no parecía que se encontrasen muy bien, ¿no? porque sufrían depresiones nerviosas y alcoholismo. Eso no es realmente... estar bien... Desde el punto de vista humano esto no es deseable, tú quieres ayudar a esta gente pero también tiene un amplio número de implicaciones y todo el mundo del análisis, en los círculos analíticos, sabían que Bob y Mabbie eran piezas clave. Ellos eran la prueba viviente de que este era un proceso maravilloso. Pero se quedó escondido, no salió a la luz. Quiero decir, que esta gente tenía tal poder e influencia que... ya sabe, tenías que ir con mucho cuidado, Anna Freud era una persona muy poderosa. Y tú eras el nieto y ella sabía bastante más que tú sobre lo que ocurría en la vida de tus padre y todo eso, y no era algo con lo que pudieses meterte, aunque tú fueses producto de esa situación. Y al mismo tiempo, todos sabíamos que aquello era realmente una locura."Bob murió a causa de su alcoholismo en 1970, y en 1973 su hermana Mabbie se suicidó en la casa de Anna Freud. Todo un exitazo. Anna falleció en 1982, tuvo tiempo de verlo todo.
miércoles, 29 de febrero de 2012
El final de una ilusión
Hace no mucho tiempo, John Beddington, asesor científico en jefe del Gobierno británico, decía: "Somos intolerantes, y con razón, con el racismo. Somos intolerantes, y con razón también, con quienes (están) contra la homosexualidad... No somos intolerantes -y creo que deberíamos pensar por qué hacemos esto- con la pseudociencia, la construcción de algo que pretende hacerse pasar por ciencia mediante la selección de los hechos y el mal uso de la pruebas y el método científico", fue en Londres el 3 de febrero de este año. De acuerdo con él la pseudociencia es "una influencia cada vez más perniciosa" que "puede minar seriamente nuestra capacidad para hacer frente (racionalmente) a problemas importantes", riesgo ante el cual él aboga por la intolerancia. "Os ruego, y este es un extraño mensaje final, a que cuando salgáis seáis mucho más intolerantes", concluyó su intervención. (http://www.laicismo.org/detalle.php?tg=486&pg=1&pk=5012#ppal)
Durante demasiado tiempo ha existido una actitud políticamente correcta de laissez faire hacia las pseudopsicoterapias y tratamientos alternativos. Una parte importante de la sociedad contempla pasivamente el desarrollo de los acontecimientos. Los médicos callan ante el ejército de homeópatas, quiroprácticos, osteópatas y psicoanalistas, entre otros. Recordemos que la cuna de la mayor parte de estas creencias se encuentra, precisamente, en la medicina, médicos fueron y han sido sus impulsores y también lo son en buena medida sus principales defensores. Freud, Adler, Reich, Jung y Lacan, por citar solo a algunos de los adalides de la pseudociencia, eran médicos. No se me ocurre justificación para semejante desidia, sobretodo teniendo en cuenta que es la sociedad la que paga en sus carnes los pecados de esos "hijos bastardos" de la medicina.
Para ilustrar la manera en la que han calado en la sociedad este tipo de mitos, me remito a dos artículos de la década de 1990, esto es, no hablamos de la Edad Media ni de etapas de la Historia en la que prime el oscurantismo, sino antes al contrario. En ellos podemos ver cómo, pese al conocimiento y reconocimiento de la naturaleza eminentemente caprichosa de una de las principales pseudopsicologías, el psicoanálisis, los autores no pueden romper con el imperativo de intentar salvar lo que un cierto establishment cuyas raíces se encuentran en la medicina y en una de sus especializaciones, la psiquiatría, ha alzado como credo. Como otras pseudopsicologías basadas en el humo "se intenta cubrir con mucha verborrea la falta de información de sus explicaciones sobre lo que presentan. Cuando se profundiza un poco, se observa que, en realidad, no están diciendo nada aunque utilicen muchas palabras" y apenas se entretienen en explicar cómo saben, sus creyentes, que son ciertas. Estos dos artículos repasan algunos de los bulos, fraudes, contradicciones, e incoherencias en los que cae la "ciencia" de Freud, pero pese a ello, se aferran al beneficio de la duda para no molestar a los adoradores del cadáver mediático que supone. El primer ejemplo lo tenemos en el diario El País, con fecha de 1993. El artículo lo podemos descargar aquí:
El segundo texto, de algunos años más tarde, 1997, procede del diario La Vanguardia, artículo que podemos descargar aquí:
Un ejemplo más de lo difícil que resulta erradicar la irracionalidad una vez hemos permitido que se instale en la mitología popular...
Durante demasiado tiempo ha existido una actitud políticamente correcta de laissez faire hacia las pseudopsicoterapias y tratamientos alternativos. Una parte importante de la sociedad contempla pasivamente el desarrollo de los acontecimientos. Los médicos callan ante el ejército de homeópatas, quiroprácticos, osteópatas y psicoanalistas, entre otros. Recordemos que la cuna de la mayor parte de estas creencias se encuentra, precisamente, en la medicina, médicos fueron y han sido sus impulsores y también lo son en buena medida sus principales defensores. Freud, Adler, Reich, Jung y Lacan, por citar solo a algunos de los adalides de la pseudociencia, eran médicos. No se me ocurre justificación para semejante desidia, sobretodo teniendo en cuenta que es la sociedad la que paga en sus carnes los pecados de esos "hijos bastardos" de la medicina.
Para ilustrar la manera en la que han calado en la sociedad este tipo de mitos, me remito a dos artículos de la década de 1990, esto es, no hablamos de la Edad Media ni de etapas de la Historia en la que prime el oscurantismo, sino antes al contrario. En ellos podemos ver cómo, pese al conocimiento y reconocimiento de la naturaleza eminentemente caprichosa de una de las principales pseudopsicologías, el psicoanálisis, los autores no pueden romper con el imperativo de intentar salvar lo que un cierto establishment cuyas raíces se encuentran en la medicina y en una de sus especializaciones, la psiquiatría, ha alzado como credo. Como otras pseudopsicologías basadas en el humo "se intenta cubrir con mucha verborrea la falta de información de sus explicaciones sobre lo que presentan. Cuando se profundiza un poco, se observa que, en realidad, no están diciendo nada aunque utilicen muchas palabras" y apenas se entretienen en explicar cómo saben, sus creyentes, que son ciertas. Estos dos artículos repasan algunos de los bulos, fraudes, contradicciones, e incoherencias en los que cae la "ciencia" de Freud, pero pese a ello, se aferran al beneficio de la duda para no molestar a los adoradores del cadáver mediático que supone. El primer ejemplo lo tenemos en el diario El País, con fecha de 1993. El artículo lo podemos descargar aquí:
El segundo texto, de algunos años más tarde, 1997, procede del diario La Vanguardia, artículo que podemos descargar aquí:
Un ejemplo más de lo difícil que resulta erradicar la irracionalidad una vez hemos permitido que se instale en la mitología popular...
viernes, 24 de febrero de 2012
Reich, cazador de OVNIs
Gracias a que el COP-CV (CGCOP) nos obsequia de vez en cuando con, entre sus Actividades Formativas, cursos impartidos por gente de la Escuela Española de Terapia Reichiana (sic) me he dedicado a buscar algo sobre el notable señor Reich, a quien debe su nombre tan insigne Escuela.
Fue, como no podría ser de otra manera, psiquiatra y psicoanalista. Descrito por Freud como su «discípulo más brillante» (lo cual no es tampoco muy meritorio, porque esa era la fórmula habitual empleada por Freud para referirse al acólito que en aquel momento le lamiera los zapatos), lo cierto es que el pobre Reich por lo visto no sabía que, como manda el precepto, solo el Id es Dios, y Freud, su profeta. En el momento en el que Reich empezó a tener ideas propias y dejó de repetir las de su Maestro, dejó de caerle bien a este último. No porque las ideas de Reich fueran propias de un mentecato, porque fueran afirmaciones basadas en argumentos tan sólidos como el vapor de agua o porque no hubiera prueba alguna en favor de lo que afirmaba, no, válgame Freud, nada más lejos de semejantes rarezas cientifistas y cientifistoides, que para eso somos posmodernos.
Expulsado y excomulgado de la Iglesia Psico-Analítica (IPA) en 1934 por hereje e impío, y por su militancia en el Partido Comunista, se dedicó, entre otras muchas cosas, a construir uno de los mayores inventos (se agradece que en el caso de este sujeto se use mayormente el término "invento" en vez del habitual dentro de la Iglesia: "descubrimiento") de la humanidad, el cañón revienta-nubes, alimentado con energía cósmico-orgónica (wow!!).
Entre sus más grandes aportaciones a la ciencia patafísica, cabe citar (aparte del cañón revienta-nubes, por supuesto), la "energía orgónica" y el "Análisis Caracteriológico".
Descubrió igualmente una gran propiedad de su cañón: la de repeler OVNIs extraterrestres. Al respecto, leo en un blog de la red que después de realizar varias pruebas, anotó «Esta noche, por primera vez en la Historia del hombre, la guerra lanzada desde el espacio exterior contra la Tierra... ha sido respondida... con resultados positivos». Gracias, gracias, sin tí, a saber dónde estaríamos ahora...
Dejo un enlace aquí por si alguien quiere profundizar en las ideas de este gran prohombre, modelo de científico por lo bien fundado de sus afirmaciones (como corresponde a un buen psicoanalista), y además inventor del Orgonite, un trasto que es bueno para la salud económica de los que lo venden: http://digital.el-esceptico.org/leer.php?id=1821&autor=676&tema=2
Fue, como no podría ser de otra manera, psiquiatra y psicoanalista. Descrito por Freud como su «discípulo más brillante» (lo cual no es tampoco muy meritorio, porque esa era la fórmula habitual empleada por Freud para referirse al acólito que en aquel momento le lamiera los zapatos), lo cierto es que el pobre Reich por lo visto no sabía que, como manda el precepto, solo el Id es Dios, y Freud, su profeta. En el momento en el que Reich empezó a tener ideas propias y dejó de repetir las de su Maestro, dejó de caerle bien a este último. No porque las ideas de Reich fueran propias de un mentecato, porque fueran afirmaciones basadas en argumentos tan sólidos como el vapor de agua o porque no hubiera prueba alguna en favor de lo que afirmaba, no, válgame Freud, nada más lejos de semejantes rarezas cientifistas y cientifistoides, que para eso somos posmodernos.
Expulsado y excomulgado de la Iglesia Psico-Analítica (IPA) en 1934 por hereje e impío, y por su militancia en el Partido Comunista, se dedicó, entre otras muchas cosas, a construir uno de los mayores inventos (se agradece que en el caso de este sujeto se use mayormente el término "invento" en vez del habitual dentro de la Iglesia: "descubrimiento") de la humanidad, el cañón revienta-nubes, alimentado con energía cósmico-orgónica (wow!!). Entre sus más grandes aportaciones a la ciencia patafísica, cabe citar (aparte del cañón revienta-nubes, por supuesto), la "energía orgónica" y el "Análisis Caracteriológico".
Descubrió igualmente una gran propiedad de su cañón: la de repeler OVNIs extraterrestres. Al respecto, leo en un blog de la red que después de realizar varias pruebas, anotó «Esta noche, por primera vez en la Historia del hombre, la guerra lanzada desde el espacio exterior contra la Tierra... ha sido respondida... con resultados positivos». Gracias, gracias, sin tí, a saber dónde estaríamos ahora...
Dejo un enlace aquí por si alguien quiere profundizar en las ideas de este gran prohombre, modelo de científico por lo bien fundado de sus afirmaciones (como corresponde a un buen psicoanalista), y además inventor del Orgonite, un trasto que es bueno para la salud económica de los que lo venden: http://digital.el-esceptico.org/leer.php?id=1821&autor=676&tema=2
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