"Tome hojas de papel y durante tres días sucesivos escriba, sin falsedad ni hipocresía de ninguna clase, todo lo que le venga a la cabeza. Escriba lo que opina de sí mismo, de sus mayores, de la guerra de Turquía, de Goethe, del proceso criminal de Fonk, del Juicio Final, de todos aquellos que tienen más autoridad que usted... y cuando hayan pasado esos tres días usted quedará pasmado ante el reguero de novedosos y asombrosos pensamientos que han brotado en su mente."
Lo cierto es que el fragmento no luce el más mínimo interés por el "inconsciente", como pudiera parecer, ni es obra de Freud ni de ninguno de sus acólitos; pertenece a un artículo firmado por el periodista alemán Ludwig Börne y publicado en 1823. El texto al que pertenece el párrafo anterior, que sigue con "...Este es el arte de transformarse en tres días en un escritor original." y que pretende proporcionar un método literario novedoso, una receta para convertirse en un buen escritor y escribir de manera original, lleva por título, oportunamente, "El arte de convertirse en escritor original en tres días" y llegó hasta mí en 1989, cuando yo apenas si era un adolescente, en la que sería la primera noticia que tendría sobre la existencia del psicoanálisis y su universo de ficción. Lo leí en concreto encabezando un artículo en la revista "Muy Interesante" (número 100, septiembre de 1989), revista que en la ingenuidad propia de la edad, pensaba que era de divulgación científica; en ese mismo número se incluía un artículos sobre fantasmas y parapsicología: vamos ciencia pura y dura, de la buena, salta a la vista.El artículo, señalado en la portada y titulado, "Freud, el explorador de la mente", era un exponente modesto de la freudomanía, un rancio canto a las glorias de la pseudopsicoterapia y a sus leyendas, presentando las heroicas aventuras de Freud en el País del Complejo de Elektra, su genialidad incomparable, su visión preclara y transgresora, la grandeza de su gesta, etc, etc. Vamos, las supercherías de siempre, aderezadas con la desinformación ya tradicional y con el también habitual culto a la personalidad. De hecho, juntar en la misma portada una foto de Isaac Asimov, un retrato de Albert Einstein y la referida alusión al artículo en cuestión es todo un insulto a la inteligencia.
Todo esto me ha traído a la cabeza el lanzamiento reciente de una película: "Un método peligroso" de David Cronenberg (2011), sobre dos pesos pesados de la pseudopsicología, Freud y Jung. Recomiendo sobre la misma un artículo titulado "¿Es el psicoanálisis un fraude intelectual?" y con cuyas opiniones coincido plenamente, que se puede leer aquí: http://findesemana.libertaddigital.com/es-el-psicoanalisis-un-fraude-intelectual-1276239671.html